Destiempos Modernos continúa con la búsqueda de testimonios de aquellos estudiosos de la ciudad capaces de defender una posición respecto al nombre que lleva nuestra Plaza central. En el marco de la iniciativa por modificar ese nombre; el de Julio Argentino Roca, nos dimos al encuentro con el ex Concejal Enrique Novo.
Aquí ofrecemos a todos los lectores la posibilidad de discutir los contenidos publicados en la revista y los que puedan publicarse en el futuro.
Mi lista de blogs
-
Se viene…! Muestra de Arte a Destiempo! - Este jueves 19 de junio de 2014, en el centro cultural viejo mercado, va a tener lugar un evento multidisciplinario, donde más de 100 artistas se reúnen ...
martes, 18 de octubre de 2011
Entrevista al ex concejal Enrique Novo
Destiempos Modernos continúa con la búsqueda de testimonios de aquellos estudiosos de la ciudad capaces de defender una posición respecto al nombre que lleva nuestra Plaza central. En el marco de la iniciativa por modificar ese nombre; el de Julio Argentino Roca, nos dimos al encuentro con el ex Concejal Enrique Novo.
¿Por qué queremos lo que queremos?
LOS PLANES DE ROCA (Segunda parte)
domingo, 29 de mayo de 2011
La sangre tehuelche
Roca le pone biología a la sangre del indio cuando lo incluye en la historia como fantasma del desierto, como vacío de humanidad. Le pone sangre y le adosa cultura, cuando lo vuelve prisionero y lo remite a las ciudades como mano de obra servil. Le pone sangre cuando separa al macho de la hembra para que no se multipliquen. Allí sí, entonces, hay sangre y cultura. Allí se biologiza la sangre al albur de una cultura que lo incluye externalizándolo.
Roca es un prodigioso biotipólogo. Es un genetista. Es un demiurgo de la carne y los fluidos. Por eso se le recuerda en los caros billetes, en las calles mercantiles y en las plazas principales. Porque supo manipular sangre y genes. Porque hizo que el indio entrara en la biología negativa del blanqueamiento dejando de lado el atavismo fiero de su estirpe. Porque supo integrarlo a la cultura como la voz muda, como la palabra vacía, como el ciudadano exiliado. Prodigiosa transmutación la de Roca: incluir al indio en la historia de su exterminio como etnia originaria. No incluye Roca al indio en la abigarrada maquinaria de la nacionalidad: la cultura lo excluye, lo rechaza, lo repele. Lo muestra como lo que es: salvajismo que opera como fondo oscuro de la luminosidad civilizatoria de la cultura blanca.
La sangre tehuelche-mapuce es sangre desbiologizada. Curiosamente, lo más pesadamente biológico se desdibuja en el etnocentrismo de la cultura blanca europea, que ha adoptado desde su mismo nacimiento el republicanismo argentino. La nación desconoce las marcas de la sangre: la ciudadanía es una puesta en discurso, una inclusión en el dispositivo de la argentinidad.
Porque no hay sangre, sino vacío cultural, es que Roca puede conquistar el desierto: vacío de vida política, despoblado de civilidad. Por eso se puede matar a miles de indígenas: la sangre indígena no mancha, porque es todavía un formulario en blanco. No es sangre inscripta en los registros de la polis. Porque sólo cuando la ciudad registre la sangre, ella se vuelve ontológicamente humana. La cultura construye sangre biológica también.
Si la sangre mapuce hubiera sido sangre biopolítica hubiera ensuciado uniformes, escrituras, pergaminos, crónicas históricas. Pero la sangre del indio no era siquiera biología, porque para asumirla como flujo corporal, previamente tiene que ser puesta dentro de la clasificación urbana, civilizatoria. La sangre tiene que distribuirse, tiene que entrar en las taxonomías de las epistemes de la biología.
Lic. Abelardo Barra Ruatta
Responsable Filosofía Argentina y Latinoamericana Contemporáneas
Los Planes de Roca
En el marco de la iniciativa para modificar el nombre de la plaza Roca, en el centro de Río Cuarto, decidimos hacer una serie de entrevistas apostando a estudiosos de la ciudad y a la creación de contenidos de carácter local en lugar de recurrir a los manuales y especialistas canónicos. En esta ocasión, nos dimos cita con Guillermo Ricca, profesor de Filosofía argentina y latinoamericana de
¿Qué fuentes filosóficas habría recibido Julio Roca? ¿Tenía algún tipo de formación más allá de la militar que pudiera rastrearse?
No sé si él personalmente, por ahí eso sería algo más complejo. Lo que sí se podría decir es que esa generación es la que está posterior a la del
Sí, ambos estaban implicados. Después hay una cuestión práctica: ¿cómo se reparten esas tierras? Se reparten entre los principales gene-rales de Roca que pasan a constituir las principales familias patricias de la oligarquía agrícolo-ganadera argentina
De ahí vienen apellidos como Llambías, Figueroa Alcorta, Martínez de Hoz…
Tal cual. Incluso esta gente se anexa más territorios en
No se andaba con vueltas Barrett…
Claro… aparte era periodista, un tipo muy culto, con gran capacidad oratoria. Ahora se han reeditado en Capital Intelectual esa obra y ¿Qué son los yerbales? (…)
Podemos decir sin duda que se trató de una mentalidad de época fuertemente permeada por un tipo de positivismo organicista, evolucionista, con ideas económicas con hibridaciones raras… José Ingenieros estuvo fuertemente impresionado por la revolución bolchevique (…). Además, de corte lombrosiano, que si uno se atiene de la historia de lo biopolítico en Europa, es desde ahí de donde nacen la mayor parte de las ideas del nacionalsocialismo posterior, acerca de la eugenesia, diferencias entre razas… ideas que uno encuentra en José Ingenieros. (…) Siguiendo a Ameghino (…) su trabajo paleontológico, trabajo con fósiles y demás, antropología científica bien positivista, hay una clasificación de las razas, donde se habla claramente de la superioridad de la raza blanca caucásica.
-Esa perspectiva de Lombroso después se articula con la criminología que termina penando a las personas por disposiciones físicas…
Sí, eso lo encontramos en la criminología de Ingenieros también. Estamos hablando de ideas que son casi como la “ciencia normal” de la época, como el paradigma epocal. Por ahí nos fuimos más allá de Roca, pero es en este “espíritu”, en este “frente” de ideas, en el que se mueve Roca. Roca no tenía muchas razones científicas para pensar que los indios eran iguales que él… tenía más razones para pensar que eran inferiores, que eran un obstáculo para la consolidación de un Estado Nacional…
-¿Se puede identificar algún intelectual o grupo de intelectuales que haya avalado las ideas de Julio roca?
Yo digo: este grupo… Veamos, Ramos Mejía, Carlos Octavio Bunge… ocupan espacios decisivos en políticas… diseño de políticas educativas, de políticas penales y criminales, políticas de seguridad… en la facultad de medicina había dos revistas: una que se llamaba Archivos de Criminología, donde se trabajaba desde esa perspectiva sobre esos temas en mucha sintonía con la corriente lombrosiana. (…) [En Italia] Lombroso lo [a Ingenieros] presenta diciendo que es un joven que “ya es” lo que él (Lombroso) fue de adulto, lo presenta como una promesa de ciencia. Son tipos que ocuparon lugares no sé si validando las ideas de Roca, pero sí contribuyendo a diseñar una serie de políticas que terminan siendo biopolíticas.
-Tampoco es que Roca podía hacer todo solo…
Tal cual. Forman parte de un proyecto en el que está toda esta gente, y que me parece que en realidad Roca es el constructor de eso no sé con cuántas luces tampoco… Estamos hablando de gente formada, eso está claro. Sin ir más lejos, releer a Mansilla es una tarea interesante. (…) Él cuenta que estando herido en
¿Él influyó en la formación de esos intelectuales? Como veníamos hablando, ya tenían su formación…
Yo no diría que él influyó en esa formación, incluso por ejemplo Ingenieros después rompe con él y se va, y a la vuelta escribe El hombre mediocre, como una forma de renegar de sí mismo, una especie de autocrítica. A mí me parece que ese proyecto que dura unas cuatro décadas de manera firme en Argentina sin demasiadas resistencias hasta que empiezan las resistencias provocadas por los inmigrantes y por llegada de ideas anarquistas y socialistas. Durante ese período que logra, podríamos decir, mantenerse, no hay mayores crisis. A comienzos del siglo XX ese modelo entra en crisis. Podríamos ver los aspectos subjetivos de la crisis. Los objetivos están muy contados: llegada de los inmigrantes, de un nuevo frente de ideas, recomposición en términos de clases sobre todo en los centros urbanos, a los que se va a añadir un proceso de industrialización que provoca la migración del interior a la capital, ya estamos en la década del ’30, etc, etc.
Una cosa a la que no se le presta mucha atención es al tipo de crisis subjetiva que aparece cuando este modelo empieza como a deshilacharse. Hay un autor muy interesante para estudiar eso es Eugenio Cambaceres. Tiene un libro que se llama En la sangre, en el que está esta operación de tipo racialista, de identificación de los elementos peligrosos como aquellos elementos no racialmente puros, esa identificación de los inmigrantes italianos con las “taras”, eso por un lado. Pero después hay una novela de Cambaceres posterior que se llama Sin rumbo. Sus personajes son como “dandys aristocráticos”, oligárquicos, gente aburrida, gente que “está muy al pedo”, que se pone a observar las conductas ajenas… esos dandys que se divierten burlándose, riéndose de los simuladores de las castas inferiores en Sin Rumbo están en crisis. Todo ese mundo de superioridad se está derrumbando, ellos mismos no saben muy bien dónde están parados, eso es muy interesante de observar.
¿Alguna muestra de sublevación ven ellos o sólo es que ellos no saben qué hacer?
Hay por ejemplo, empieza a aparecer una especie de naturalismo social, Cambaceres es su representante. Aparece la cuestión social en estas novelas todo el tiempo, pero aparece bajo esta figura: las masas como un “componente protoplasmático” diría Ramos Mejía, como algo informe, manipulable por un líder que siempre está caracterizado como un criminal, lo cual tiene su explicación, porque la criminalística, por ejemplo de Ingenieros, si uno traza el perfil del criminal, es el anarquista, o sea el actor social. En realidad el “perfil científico del criminal” es una forma de criminalizar la lucha social.
Ya tenían el modelo al que tenían que atacar…
Ese Estado conservador, oligárquico podríamos decir, identifica en la cuestión social el fundamento científico para aplacar. ¿Al servicio de qué está toda esta criminalística? De la policía. El que tiene un trabajo muy bueno sobre esto es Osvaldo Bayer. Él tiene una reconstrucción muy interesante de todo lo que fue la figura de Radowitzky, y lo que significó por ejemplo la figura de Falcón. Ahora lo interesante es que Falcón no es un individuo, sino “el producto” de un “sa-ber” policial, en sentido foucaultiano…
Este diálogo continúa en la próxima edición de Destiempos Modernos
Entrevista realizada por
Franco Gargiulo y
Juan José Tomassini
¿Y si le cambiamos el nombre a la Plaza Roca?
No desde antaño, pero si desde un tiempo cercano a éste, se ha barajado la posibilidad de cambiar el nombre a aquella plaza que ha estado, al menos una vez, en la vida de todos los riocuartenses.
Los mates con amigos, el festejo de la finalización del colegio, las vueltas en la ex calesita, la belleza de la nueva fuente. Los primeros pasos de algún niño que de casualidad aprendió a caminar persiguiendo golondrinas, el golpe de otros que no tuvieron la misma suerte, los padres que rieron o consolaron según el caso. Las veces que hemos pasado caminando por sus veredas, la parada de taxis en sus costados, los bancos que oficiaron de cama para algunos desafortunados que ojala sean cada vez menos. La espera del colectivo con ese libro, con esa persona, incluso solo.
En mayor o menor medida las memorias de muchos ciudadanos pueden evocar recuerdos que contengan ese cuadrado, grande, lleno de árboles, garitas, ex calesita ahora fuente, llamado Plaza Roca.
Lejos de nuestra intención la idea de dar una lección de historia en estas breves páginas, dejamos esa tarea para mentes mejor preparadas y los invitamos a leer el reportaje realizado al profesor Guillermo Ricca sobre la persona de Julio Argentino Roca a partir de la página 7 , y la nota escrita por el magíster Abelardo Barra Ruatta a partir de la página 13 (ambas en esta edición de Destiempos Modernos) donde versan sobre los valores que representa esta personalidad y lo que ha significado su obrar para nuestro país.
En estas hojas, que de a poco se van manchando de tinta, queremos hacer de conocimiento popular un proyecto que ha pasado por muchas manos, pero que para ser justo, necesita que sobre él se alcen muchas voces. Somos nosotros los que esperamos el colectivo en sus paradas, los que compartimos mates en sus asientos, los que caminamos por sus veredas. Somos nosotros los que extrañamos la calesita en la que jugábamos, los que admiramos la belleza de una fuente que una que otra vez hizo de escenario donde tocaron bandas que nos hicieron bailar.
Por eso, ¿No deberíamos ser nosotros también los que discutamos y propongamos el nombre para un símbolo al que de una u otra manera chocamos por su centralidad?.
Que los amantes que caminan de la mano por sus veredas propongan que se llame la plaza del amor. Que aunque algunos desequilibrados digan que esta es una dictadura, los agradecidos por la salida de la última dictadura la llamen democracia. Que los defensores de la tradición propongan que el nombre siga siendo el que es. Algunos dirán que no les interesa, otros que debería tener un nombre de un personaje histórico que represente valores que el pueblo necesita, que el pueblo admira, que Río Cuarto humildemente homenajea poniéndole nombre a su principal símbolo.
Que los niños le digan plaza de la libertad (son los que mejor la manifiestan).
Al fin y al cabo, lo que importa es que todos alcemos la voz y digamos qué nombre le pondríamos a un lugar cuyas veredas, árboles, garitas y bancos forman parte de nuestra cotidianeidad, porqué se lo pondríamos y qué valores debería reflejar.
Por eso, te invitamos a que nos hagamos dueños de una propuesta que ha andado por pocas manos pero que involucra a un lugar que ha sido caminado por miles de pies riocuartenses.
Te invitamos a que propongas un nombre a la plaza
Podés mandar tu propuesta a revistaunrc@hotmail.com
Estaremos orgullosos de que en la edición del mes que viene figure una propuesta autentica, de un ciudadano que auténticamente ha caminado por el lugar en cuestión y que entre todos, nos hagamos dueños de que el nombre de un lugar que nos pertenece y que nos involucra sea decidido por nosotros.
También te invitamos a que visites nuestro sitio:
www.destiemposmodernos.blogspot.com
y participes en las encuestas que se han originado en torno a este tema.
Por último, te agradecemos por escucharnos y leernos, y te pedimos que nos dejes darte las gracias el día de mañana, para que el oído esté de este lado, y la voz, en tus deseos de expresarla.
